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«Teóricamente las claves podían romperse usando suficiente potencia computacional en el problema. Pero dada cierta potencia computacional, hacer un código era siempre mucho más fácil que romperlo, por lo que mientras el sistema iba funcionando con números primos cada vez más grandes, los ordenadores se hacían cada vez más rápidos, y los fabricantes de códigos podían permanecer por delante de los rompedores de códigos»

Neal Stephenson es un novelista de ciencia ficción centrado, fundamentalmente, en temas de computación, ordenadores y nanotecnología, aunque probablemente su obra más conocida sea el Criptonomicón, una novela que no tiene mucho que ver con la ciencia ficción que suele desarrollar en sus novelas.

Sin embargo, y a pesar de tener muy buenas referencias de dicha obra, aún no he tenido el placer de leerla; pero sí una de las obras que más contribuyó a popularizarle, sobre todo porque fue ganadora de los premios Hugo y Locus. Esta obra se titula La era del diamante, aunque en español lleva asociado el subtítulo Manual ilustrado para jovencitas. Y aunque dicho subtítulo suena a cachondeo, dicho Manual es muy importante en esta obra.

La era del diamante se acerca mucho a la corriente cyberpunk, aunque como algo meramente ambiental (ese maravilloso mundo de extremos que es el cyberpunk). Nos muestra una sociedad futurista, concretamente en la ciudad de Shanghai; allí, como en el resto del mundo, hay una serie de tribus urbanas, grupos étnicos , phyles o como quiera denominárseles, que conviven cada una con sus peculiaridades y sus esfuerzos por marcar la diferencia entre ellas. Por supuesto, la que cuenta con más ventajas en ese momento es la phyle neovictoriana, que controla de forma centralizada el más importante elemento de la sociedad futurista: las Tomas.

Las Tomas son dispositivos que, a partir de materia orgánica existente (habitualmente residuos orgánicos o material desechado por alguna persona), deshacen la estructura molecular de dichos objetos y los descomponen en moléculas y átomos básicos. A partir de esas moléculas, los Compiladores de Materia son capaces de crear, con la introducción de una estructura molecular predefinida y estable, cualquier objeto que se nos pase por la mente, incluso comida. Huelga decir que, aunque las Tomas son las fuentes 'oficiales' a nivel mundial de materia, todas las phyles tienen su manera alternativa de conseguir los elementos básicos para compilar nuevos objetos; eso sí, con muchas dificultades.

Uno de los ingenieros neovictorianos de mayor éxito a la hora de diseñar nuevas estructuras, John Percival Hackworth, recibe el encargo de un rico y famoso anciano de dicha phyle para crear un Manual interactivo para su nieta Elizabeth. Dicho Manual (el Manual ilustrado para jovencitas), en principio, está pensado para educar a una niña en el modo de vida neovictoriano cuando no hay nadie disponible para educar a dicha niña, o bien para servir como complemento a la educación.

Hackworth decide crear en secreto una copia de dicho Manual para su hija Fiona; para ello, recurre a un astuto subterfugio para obtener una copia del código, y se la entrega a un enigmático hacker conocido como Doctor X, quien con una Toma alternativa desconocida por la phyle neovictoriana, crea un segundo Manual. Sin embargo, a la vuelta a su hogar, Hackworth es asaltado por un grupo de tetes (personas que viven al borde de toda ley y que no pertenecen a ninguna phyle), uno de los cuales le roba el Manual. Este ladrón es en realidad un muchachito, apenas un niño, llamado Harv, quien regala el libro a su hermanita Nell. Así, una niña condenada a priori a una existencia miserable (o quizás a una muerte prematura, teniendo en cuenta los malos tratos que tanto su hermano como ella reciben de parte de los múltiples novios de su madre), recibe un auténtico regalo que tal vez le permita mejorar su modo de vida...

A mi juicio, se trata de una novela fantástica con un abrupto y algo confuso final. Fantástica, porque está bien escrita (aunque hay errores evidentes en la traducción al español, tan evidentes que te das cuenta del error y de lo que realmente quería decir el autor nada más leer las frases erróneas) y, además de tener una atmósfera cyberpunk bastante bien elaborada, contiene muchísima historia acerca de los primeros ordenadores, nociones básicas de criptografía y nanotecnología, y una completísima explicación de qué es y para qué sirve una máquina de Turing. Un libro estupendo para todos los frikis como yo, vaya.

Un besote